Select Page

Siendo la Edad Media una época tan caballeresca, se daba casi por regla general, que los caballeros que participaban en los torneos eran apadrinados por una dama, a quien dedicaban sus triunfos cuando estos se daban. Regularmente en los torneos la lucha era solo para derribar al adversario, con eso era suficiente y la rivalidad era solo en el campo de lucha.

002.jpgEn tiempos de guerra también se daban los torneos, se hacía una tregua entre los dos bandos, y se organizaba la justa, en estos casos la lucha podía ser a muerte. De mutuo acuerdo entre las partes, se elegía un heraldo que pusiera las reglas, tal como sucedió en las Cruzadas, cuando los soldados cristianos pusieron cerco a la fortaleza de San Juan de Arce. Cinco caballeros cristianos se enfrentaron a otros tantos sarracenos, ante los muros de la población y en esta ocasión se utilizaban armas de combate y la lucha era a muerte.

Recuerden que cuando en Heráldica hablamos de armas o armerías, no nos referimos a elementos de guerra para atacar o defendernos del enemigo, a lo que nos referimos es a la insignia o blasón con la que se identifica a un caballero, por lo que es un emblema honorífico.

En la descripción de un escudo, cuando decimos “un brazo armado”, nos referimos que el brazo está cubierto por parte de la armadura, ya si ese brazo lleva realmente un arma de combate, se ha de indicar, por ejemplo: “un brazo armado, con una espada en la mano”, y además se indican las características de la espada.

Los blasones no solo representaba una jerarquía, también era el exponente de un oficio, los artesanos no participaban en torneos, pero eso no impedía que tuvieran sus escudos inherentes al oficio que desempeñaban, y muchos de ellos fueron esculpidos en piedra.