DE LAS DIVISAS

La palabra divisa en heráldica es el emblema  o  símbolo de un Escudo. Las familias nobles trataban de proclamar la nobleza de su estirpe agregando a sus escudos los lemas, divisas o gritos de guerra, que pregonaban la importancia de su linaje.

La divisa es uno de los ornamentos exteriores del escudo,  lemas que regularmente se ponen sobre listones al pié del escudo, o en listones que salen detrás del mismo, y en ocasiones se agregan en una bordura.

divisa-de-prado.jpgLa divisa no es hereditaria, en ocasiones un noble ostenta una divisa por un tiempo y luego la cambiará de acurdo a sus deseos, en caso contrario ha habido  familias que  han conservado su divisa por siglos.

Los reyes de Inglaterra siempre han tenido por divisa “Dios y mi derecho”, Los Señores de Councy, en Francia, su divisa era “Je no suis roy, ne duc, ne prince, ni comte ausey, yo soy le sire de Councy”, (No soy rey, ni duque,  ni príncipe, ni conde, yo soy señor de Councy). 

Como vemos y veremos hay divisas humildes como las    hay  soberbias, como la de la casa de Quiróz “Después de Dios, la casa de Quiróz”, del linaje Valle “El que mas vale, no vale tanto como Valle”, de los Escobedo “Barrieron a los enemigos hasta el mar”, de los García “De García arriba nadie diga”.

La Orden del Armiño, que instituyera el Rey Fernando de Aragón, tenía como divisa “Halo miri quam fedari”, para decir que vale mas preferir la muerte que faltar a la obediencia y fidelidad debida a su príncipe.

La divisa de la  Orden de la Jarretera, inglesa,  se origina al mismo tiempo que la Orden, sucedió que una noche en un baile que se daba en el palacio real, a la bella  Condesa de Salisbury se la cayó una liga, el Rey Eduardo III se apresuró a recoger la liga cuyo color era azul y al ver que los cortesanos se reían burlonamente, lo que causó el llanto de la condesa, en desagravio de tal ofensa,  instituyó la Orden de la Jarretera (Liga), y la divisa fue “Maldito quien mal piense”.

También hubo las divisas que eran un grito de guerra, tales como la de los almogávares catalanes “Desperta ferro” (Despierta fierro).  Godofredo de Bouillón, en la cruzada que encabezó y en la que se logró la toma de Jerusalén, se lanza a la batalla con el grito de “Dieu le veut”  , (Dios lo quiere).

A través del tiempo las divisas y gritos de guerra cayeron en desuso.