Volviendo al tema de los Hidalgos, encontré más información acerca de ellos. En primer término, vemos la palabra Hidalgo viene de “Hijosdalgo” que quiere decir “Hijos de algo”, esto significa que sus ascendientes eran distinguidos por sus hechos o posición.            pedro-de-valdivia.jpgEn Castilla, existió una amplia legislación sobre los hidalgos, primero fue el Fuero viejo, conocido  como el “Código de los Hijosdalgo” luego tuvieron el Fuero real, las leyes de Partidas, el Ordenamiento de Alcalá y la Novísima Recopilación.            Según las Partidas, hidalguía es “la nobleza que viene a los hombres por su linaje”. En Castilla, contrariamente a las costumbres francesas, la hidalguía solo se trasmitía por linaje de varón. Los hidalgos eran reconocidos por diversos motivos los más importantes, lo eran los de “solar reconocido”, o de la “casa solariega”, que eran prueba física y de dominio público la importancia de sus ascendientes.            Aquellos que participaron en la reconquista y sobresalieron por sus hechos se les concedió la dignidad de hidalgos, uno de los privilegios que recibía el hidalgo era el de “no pechar”, esto es no pagar tributos a la corona. La gran mayoría de los hidalgos pertenecía a las clases medias,  no podemos decir que la pobreza fuera general en los hidalgos, pero si que no nadaban en la abundancia .            Los hidalgos en el siglo XVII se dividían en tres grupos:            –Los terratenientes de modestos predios que vivían de su hacienda.            –Los hijos de familias arruinadas, o los que recibieron la hidalguía por el número de hijos varones, que terminaban empleándose como labriegos, o declarándose pobres de solemnidad.            –Y finalmente los que huían de la miseria enrolándose en el ejército.            Para fortuna de muchos varones, hubo un medio de alcanzar la hidalguía, este fue tener siete hijos varones seguidos con la esposa legítima, los que tuviera fuera del matrimonio no contaban para esto. Si el varón en cuestión podía probar ante las Chancillerías Reales, que su mujer legítima había parido siete hijos varones seguidos y que el era el padre, con eso bastaba para concedérsele la documentación que lo acreditaba como hidalgo, sin importar su grado de humildad  ni el que fuera  analfabeto, ya con esta dignidad quedaba libre de la carga de los onerosos tributos al Tesoro.            Todo lo anterior explica el por que en España en el siglo XVIII, con una población de apenas nueve millones, existieran seiscientos mil hidalgos. Todo aquel que hidalgo no fuera a nadie podía culpar de no serlo, solo era menester tener una esposa en los mejores años de su vida, y mantenerla en un embarazo permanente hasta  lograr los siete varoncitos, pero… tened en cuenta que las hembras no contaban, quizá de ahí viene el dicho “mala noche y encima parir hija”.            La nobleza de sangre nunca estuvo de acuerdo con este procedimiento para alcanzar la dignidad de hidalgo, el número de estos llagó a ser excesivo, al grado de que en la región de Cantabria se llegó  decir que todos sus habitantes eran hidalgos. La nobleza que esta medida perjudicaba a los intereses de la Corona, ya que con tanto “hidalgo de bragueta”, se veían reducidos los ingresos del Tesoro Real. Lo que los nobles de sangre hicieron fue obstaculizar por cualquier medio el ingreso de estos hidalgos a las Ordenes Militares, además de procurar el enredo en los trámites del “hidalgo braguetero” en las Reales Chancillerías, para que tardaran en solucionarse el reconocimiento de su hidalguía, lo que  a veces tardaba largos años, en los que el interesado, mientras que no fuera reconocido, tenía que seguir pagando sus tributos.            Los hidalgos desaparecieron definitivamente como grupo social en el principio del siglo XIX.