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TÍTULO DE PRÍNCIPE         El título Príncipe era admitido por la ley II, título I, Partida 2ª., pero los reyes españoles lo reservaban para los “príncipes de la sangre”, es decir  para los hijos de los Reyes. El heredero de la Corona, en España ostentaba el título de Príncipe de Asturias desde el reinado de Don Juan I, que se lo concedió a su hijo el Infante Don Enrique, que luego vendría a ser Enrique III. El cual casó con doña Catalina, hija del Duque de Lancaster, quien pretendía a la Corona de Castilla por su mujer Doña Constanza, hija del Rey Don Pedro; con este matrimonio acordado en la paz  de Troncoso, se dio fin a las aspiraciones que al Trono castellano tenía el Duque de Lancaster.

PRINCIPE DE LA PAZA pesar de que los Reyes de España reservaban el título de Príncipe para los herederos de sangre real, si hubo sus excepciones. Una de ellas fue el otorgar el Título de Príncipe de la Paz concedido por el Rey Don Carlos IV a don Manuel Godoy  y Alvarez-Faría, en 3 de septiembre de 1795, como recompensa  y en memoria de la paz que acababa de firmar (la de Basilea), concediéndole además, la propiedad más absoluta  para él, sus hijos y descendientes, del sitio y territorio del Soto de Roma, con todos los edificios y terrenos anexos, y con la obligación de que tanto él como sus descendientes habían de anteponer el título de Príncipe de la Paz al de Duque de la Alcudia. A Godoy le fueron suspendidos todos los títulos y honores en 1808, siéndole rehabilitados por Doña Isabel II en Real decreto de 31 de mayo de 1847, cuando ya  Godoy había cumplido 80 años.

Al tratar  el asunto de Godoy en el Consejo de Ministros, se acordó nombrarle Senador, y al escribir el Ministro Pacheco: “Nómbrese Senador a don Manuel Godoy, Príncipe de la Paz”, le atajó Benavidez diciendo: “Príncipe, no; es un título que no debe prevalecer por nuestras leyes y nuestras tradiciones; en España no hay más Príncipe que el de Asturias; aquél dictado fue hijo de un favoritismo  que España entera reprueba y suena mal en oídos de todo buen patriota. Llamémosle sólo Capitán General del Ejército  y Duque de la Alcudia”.Así fue como desapareció el Título de Príncipe de la Paz. 

El Título de Príncipe de Vergara fue concedido por el Rey Don Amadeo I, el 2 de enero de 1872, a favor del General  don Baldomero Espartero, Duque de la Victoria y Conde de Luchana, con carácter de vitalicio.         Algunas familias Grandes de España ostentaron en pasados siglos diversos Títulos de Príncipe, que no son títulos españoles, lo son de Nápoles, Sicilia o Flandes.