Grandeza de España
LA GRANDEZA DE ESPAÑA
La Grandeza de España, sucesora de la antigua ricohombría de Castilla y de León, así como de las Coronas de Aragón y Navarra. Es la más elevada dignidad de la nobleza española, inmediatamente después de la de Infante de España, que es la que corresponde a los hijos del Rey y a los hijos de los Príncipes de Asturias.
Don Carlos I, en 1520, año de su coronación como Emperador de Aquisgrán, hizo una separación definitiva entre los Títulos y los Grandes, otorgando el tratamiento de “primo” a todos los Grandes, el de “pariente” a los Señores titulados.
Hubo tres clases de Grandezas: de primera, de segunda y de tercera. A los Grandes de “primera clase”, en la ceremonia de la cobertura les mandaba cubrir el Rey antes de que hablasen, y eran comprendidos en ella particularmente los descendientes de los creados por Don Carlos I; a los de “segunda clase” les mandaba el Rey que se cubriesen después de haber hablado, oyendo a su majestad cubiertos, y los de “tercera clase” no hablaban ni oían cubiertos al Rey, quien les mandaba que se cubrieran después.
Los privilegios que gozaron los Grandes de España a través de los siglos fueron numerosos, los que fueron disminuyendo a partir del siglo XIX.
En 1886 se abolieron las Grandezas de tercera clase, y a fines del siglo XIX desapareció la distinción existente entre las Grandezas de primera y de segunda clase, quedando subsistente solamente la dignidad de Grande de España. La Grandeza de España fue concedida también, con título nobiliario o sin el a súbditos extranjeros.
El último privilegio legal del que han gozado los Grandes de España, es la titularidad pasaporte diplomático en sus viajes, privilegio no reflejado en el Real Decreto 1023/1984. Técnicamente si un Grande de España expidió su pasaporte en 1984, antes del nuevo Real Decreto, conservo este privilegio como máximo hasta 1986, ya que la validez de este tipo de pasaportes es de dos años.
Hoy en día, la dignidad de Grande de España, no conlleva privilegios legales, salvo aquellos de carácter honorífico y social, tales como el tratamiento de Excelentísimos Señores.











