TÍTULO DE SEÑOR

Los Señoríos nacen en Castilla como consecuencia lógica de la Reconquista; los Reyes conferían el dominio y señorío de determinados lugares a sus más distinguidos guerreros para premiarles algún victorioso hecho de armas; pero si no se les concedía al mismo tiempo el título de Barón, no lo era el que alcanzaba tal merced. A pesar de ello, muchos Señores se hicieron llamar Barones, en perjuicio de los que en realidad lo eran. Este desorden introducido en Flandes en el siglo XVI, fue reprimido por Don Felipe II en su Real despacho de 23 de septiembre de 1595por el que se ordenó a los tribunales y ministros que celasen con especial vigilancia para que nadie en lo sucesivo usase el título de Barón sin que el Rey se lo hubiese concedido, y que borrase el título de Barón al que no pudiese acreditar  habérsele otorgado expresamente.

FERNANDO VII Los señoríos fueron suprimidos  por Decreto de las Cortes de Cádiz, de 6 de agosto de 1811, medida que fue aprobada por Don Fernando VII en Real cédula de 15 de septiembre de 1814, aclarada y ampliada por la Ley de 3 de mayo de 1823. Siguieron estas disposiciones las alternativas del régimen constitucional, hasta quedar definitivamente suprimidos los Señoríos por Ley de 2  de febrero de 1837.

El Real decreto de   27 de mayo de 1912, en su artículo 16, suprimió también la concesión del título nobiliario de Señor y la conversión de este título en otra dignidad nobiliaria; a pesar de ello Don Alfonso XIII concedió algunos títulos, como los Condados de Ríudoms y de Pozo Ancho del Rey, inspirados en antiguos Señoríos.