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DE LA NOBLEZA NO TITULADA

Nobleza de Castilla

La hidalguía, según las Partidas (Partida 2ª, título XXI, ley III) es “nobleza que viene a los hombres por linaje”. Exigiendo –en las leyes II y III del mismo título y Partida- que la nobleza viniese, por lo menos, de los bisabuelos y que fuera de padre y madre.

Para ser hidalgo no era condición precisa la de ser hijo de legítimo matrimonio, pues el padre podía hacer hidalgos a los hijos que tuviese de barragana, dándoles 500 sueldos como mínimo.

Es preciso distinguir entre hidalgo y caballero: si el hidalgo tenía medios de fortuna para ello, podía ser armado caballero; el caballero no precisaba ser hidalgo, lo que hizo afirmar a Diego de Valera “el Rey puede facer caballero, mas no fijodalgo”.

La hidalguía podía ser “de sangre”, es decir de tiempo inmemorial, y de “privilegio”, concedido por el Rey. La hidalguía castellana se demostró tras el pleito entre el propio interesado y su Consejo o el fiscal de Su Majestad, en la sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, que guarda cuidadosamente en su Archivo enorme cantidad de estos pleitos de hidalguía celebrados desde fines del siglo XV hasta el año 1831.

En la Rioja existe aún hoy día, el Solar de Valdeosera, formado por los descendientes de los trece hijos de un valeroso capitán que se distinguió notablemente en la batalla de Clavijo. Los pertenecientes a este Solar gozan de indiscutible nobleza, reconocida por el Rey Don Enrique IV en 1460; los Reyes Católicos, en 1491; el Rey Carlos III, en 1780; el Rey Fernando VII, en 1816; Isabel II, en 1868; el Gobierno Provisional, en 1869; Alfonso XII, en 1878, y Alfonso XIII, en 1903.