Orden del Toisón de Oro
ORDEN DEL TOISÓN DE ORO
La insigne Orden del Toisón de Oro fue instituida en 10 de enero de 1429 por Don Felipe III, “el Bueno”, Duque de Borgoña y Conde de Flandes, en solemnidad de sus bodas con Doña Isabel de Portugal, hija del Rey Don Juan I de Portugal. Fue aprobada por el Papa Eugenio IV en 1433.La finalidad de esta Orden era defender a la Iglesia y a la Religión católica, bajo el patronato de San Andrés.
Al extinguirse la Casa de Borgoña, la Gran Maestría pasó a la Casa de Austria. Don Carlos I la transmitió a su hijo Don Felipe II, y el Gran Maestrazgo correspondió, además, al rey de España por bulas de Su Santidad Gregorio XIII en 1574 y Clemente VIII en 1600Cuando la casa de Borbón ocupó el trono de España, Don Felipe V, por el tratado de Utrecht, quedó en plena posesión de la Gran Maestría; pero los Emperadores de Austria la reclamaron también, y, a igualdad de los monarcas españoles concedieron esta Orden.
El collar del Toisón de Oro está compuesto de eslabones dobles, entrelazados de pedernales o piedras centellantes, inflamadas de fuego, esmaltadas de azur y los rayos de rojo; en el cabo, un toisón, esto es, la piel de un cordero, con su lana y extremidades, acordonada de oro, liado por en medio y suspendido del collar; el todo de oro esmaltado.
La Orden del Toisón de Oro, nacida en Borgoña vino a parar a un rey español que se constituyó, por la herencia paterna en su jefe supremo.
Durante la época de Carlos V recibieron el collar de la Orden del Toisón de Oro muchos reyes, príncipes y altos señores de la nobleza. Los reyes de Portugal, de Escocia, de Polonia y de Dinamarca; los soberanos de Palatinado, de Sajonia, de Baviera, de Brandeburgo y de Nassau. Los representantes de las casas de Farnesio, Medicis, Gonzaga y Saboya, el célebre Andrea Doria, el duque de Egmont, el marqués del Vasto, el duque de Alba y el Rey de Francia Francisco I. La Orden concluyó como cuerpo independiente y con facultades propias, y finalmente quedó reducida a un premio de lealtad, recompensa por servicios, trofeo de victorias, ya casi nada flamenca y enteramente española.











