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Las armas de SORIA

escudo-de-soria.jpgCiudad de origen un tanto incierto, aunque se sabe que fue árabe, conquistada por los invasores musulmanes y que la primera vez que se hace mención de su nombre  es allá por el año 868.

Pero antes, mucho antes de existir Soria como ciudad, ya se levantaba otra población cuyo nombre basta para que de inmediato se sienta admirado todo aquél que respete el valor y el sacrificio llevado hasta sus últimos límites, todo aquél que aliente dentro de sí el grito de libertad de los pueblos, todo aquel que prefiera la muerte a la esclavitud.

Un nombre, uno sólo, lo revela todo: Numancia.

Invisible monumento al valor humano, sus ruinas se encuentran a ocho kilómetros de Soria capital y en el año 1882 fueron declaradas monumento nacional.

No es para menos: La dominación romana se extendía por toda la Península Ibérica y todas las tribus autóctonas iban rindiéndose ante la fuerza del invasor. En el año 153 antes de Cristo, todo el peso de Roma cayó sobre la ciudad que se negaba a ser dominada y que sin detenerse ante su increíble inferioridad frente a las águilas romanas, prefería la guerra antes que una posible esclavitud.

Lo que los cónsules romanos consideraron tarea fácil, se convirtió en una guerra de veinte años. A través de los cuales se sucedieron los generales romanos y uno tras otro fueron vencidos por los numantinos. De vez en cuando se firmaron tratados que Roma jamás cumplía y finalmente en el año 133 llegó a España el cónsul Escipión, llamado “el Africano”, quien levantando campamentos en torno a Numancia se dispuso a rendirla por hambre.

Finalmente cayó Numancia, pero los romanos no entraron como vencedores, por que los numantinos prefirieron prender fuego a la ciudad y morir entre sus ruinas antes que rendirse.

De su nombre original, poco puede decirse, ya que los datos son muy confusos, quizás Soria venga del latín  Dauria (Duero) pero nada puede asegurarse. La reconquista de la ciudad es bastante incierta, ya que mientras algunos la consideran efectuada por Alfonso “el Batallador”, rey de Aragón, otros mencionan al conde Fernán González como el verdadero conquistador de la ciudad, siendo así que el Rey Alfonso algunos años mas tarde inició su repoblación. Versión a la que no se puede conceder crédito, es la de algunos cronistas cristianos del siglo XIII, que dice que en los campos de Calatañazor, las huestes cristianas compuestas por castellanos, leoneses y aragoneses derrotaron al caudillo árabe Almanzor, en el año 1002. Contradicciones y anacronismos de la versión  hacen dudar de la batalla, la que no es reflejada en ninguna de las crónicas árabes, las que únicamente dicen que Almanzor regresó enfermo de una de sus campañas y murió en Medinaceli.