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SORIA

         Ramiro II, el Monje, cedió Soria a Alfonso VII de Castilla, pero en 1256 Alfonso X la dotó de un importante Fuero. A la muerte de Pedro I de castilla, Enrique de Trastamara, al que se habían opuesto los habitantes de Soria, le cedió al francés Beltrán du Guesclín, el innoble caballero que pronunció aquello de “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”, cuando viendo al bastado Trastamara debajo del Rey Don Pedro, agarró a este para colocarlo debajo y que así Trastamara pudiera apuñalarlo a placer. Los sorianos no estaban dispuestos a tener como Señor a semejante individuo, con lo cual el francés, que la había recibido gratis, hizo el negocio vendiéndosela al mismo monarca que se la había regalado.

         En 1330 fue sede de las Cortes convocadas por Juan I. Por su situación  geográfica fronteriza entre Aragón, Castilla y Navarra, y, sobre todo al albergar a una numerosa población judía, Soria se convirtió en un importante núcleo urbano dándose un importante desarrollo comercial. A partir de los Reyes Católicos, Soria inicia su declive y su decadencia motivada por la expulsión de los judíos ordenada por aquellos monarcas. Esto no fue exclusivamente en Soria, se dio en toda España, que entró en una fase de despoblación a partir de aquel suceso. Agregado a esto se inició la emigración de la nobleza a la corte, en el siglo XIII.

         Durante la guerra de Independencia, organizó un regimiento, dispuesta a enfrentarse a los invasores franceses. Ocupada por las fuerzas napoleónicas, la ciudad fue saqueada y virtualmente arrasada, con un incendio que redujo a cenizas a más de trescientos edificios.

         catedral-de-burgo-de-osma.jpgEsto es en si la breve historia de Soria. Pero su pasado de esplendor se revela en las numerosas muestras de románico, exposición de arte que perdura a través de los siglos, a Soria se le llama “La ruta del Románico” y así es. Menudean las iglesias, las colegiatas y como broche de oro, la magnífica Catedral de Burgo de Osma. Además existe también la Soria de los palacios, baste con citar al de los condes de Gómora. La ciudad entera es un monumento.

         Antonio Machado, sin ser soriano, cantó a Soria  y las mas hermosas páginas de su obra están dedicadas a la ciudad que tanto amó.

“En las esperanzas y en la melancolía

de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva  

¡Tierra del alma toda, hacía la tierra mía

por los floridos Valles mi corazón te lleva!            Transcurre el río Duero pasando por tierras sorianas hasta llegar a la villa de Almazán, de su pasado conserva restos de murallas romanas Alfonso “el Batallador” quiso rebautizar esta ciudad llamándola Placencia, lo que no prosperó subsistiendo el nombre de Almazán. Es una villa donde las iglesias románicas, algunas del siglo XIII, alternan con los palacios. En las primeras ninguna como la de san Miguel en la Plaza Mayor, uno de los monumentos románicos mas importantes de la provincia. Y respecto a los palacios fuerza es citar al de Altamira cuya parte más antigua data del siglo XV.

         Siguiendo el curso del Duero se llega a la villa de Berlanga, dominada por un magnífico castillo, siendo su principal atracción su colegiata, edificada en 1526, en estilo gótico. Más al sur se encuentra la ermita de San Baudilio, de estilo mozárabe, de principios del siglo XI, el más antiguo santuario de la provincia.

         Burgo de Osma es una las más antiguas sedes episcopales de España, fundada en la época visigótica. En su actual catedral existió un templo mucho mas modesto, románico,  a principios del siglo XII. Sería en vano hablar de las bellezas de esta catedral; hay que verla.