Select Page

Lo que se sabe sobre los primitivos habitantes de Segovia, es incierto y señalan a tribus de pastores y guerreros conocidas por el nombre de vacceas. Cuando los romanos penetran en la península, estas tribus, contrariamente a la actitud de otras ciudades que ofrecieron desesperada resistencia al invasor, tal como lo hizo Numancia. Al parecer desde un comienzo entablaron amistosas relaciones con los romanos, ya que no consta que se produjera ningún enfrentamiento entre romanos y vacceos. Los antiguos moradores de Segovia se negaron a prestar ayuda a Viriato en su lucha contra Roma, además llegaron a combatir contra él para expulsarle de su territorio.acueducto-de-segovia.jpg

Lo mas notable es que además del gigantesco acueducto, de 728 metros de largo y con una altura aproximada de  28.90 metros, no exista ningún otro recuerdo de la dominación romana. Probablemente para los romanos Segovia fue únicamente una ciudad militar, que lo que requería era solamente agua.         De la época visigoda y la dominación árabe, no es mucho lo que se  puede decir, según los escasos testimonios en el siglo III Segovia solo era una serie de aldeas más o menos próximas unas a otras.

Segovia se llega a considerar como ciudad bajo el señorío del conde Raimundo de Borgoña, yerno de Alfonso VII, sobre el año 1088. Al igual que la totalidad de las ciudades cristianas de aquella época, Segovia  estuvo constituida por tres barrios claramente diferenciados entre sí, el cristiano, el moro y el judío, por lo que resultó que la ciudad estuvo poblada por gentes de culturas muy distintas.

El Consejo de la ciudad era constituido por los caballeros de las casas nobles. Los más notables eran los aquellos correspondientes a las familias de Díaz Sanz y Fernán García, rivales entre sí, quienes en mas de una ocasión dirimieron sus rencillas a estocadas en plena calle. Siendo sus casas unos verdaderos castillos o fortalezas urbanas, donde vivían rodeados de sus criados y pajes, además de sus escuderos, quienes eran gente hábil en el manejo de las armas.

Corriendo el siglo XV, Segovia era una ciudad populosa (en relación a su época), llegando a convertirse en lugar predilecto de la Corte y habitual residencia de Juan II y Enrique IV.

Segovia, celosa de sus libertades contra las demasías del Poder Real, se entregó con entusiasmo al movimiento de los Comuneros, y ni aún cuando llegó la derrota, esta fue capaz de detener la pujanza industrial y mercantil de los segovianos, que vieron en el descubrimiento de América un  inmenso campo para la exportación de sus paños y distintas manufacturas.

alcazar-de-segovia.jpgAl referirse a Segovia es imposible no citar su Alcázar, la fecha de su construcción es quizás, a fines del siglo XII o comienzos del XIII. Probablemente lo haya iniciado Alfonso VII. Durante el reinado de Alfonso X, sin causa aparente, el edificio se derrumbó en buena parte, causando la muerte de numerosos caballeros y prelados, lo que dio origen a una leyenda:

Se dice que Alfonso X, el Sabio, dijo en cierta ocasión que de haberle consultado el Creador, “de otra forma fabricara el Universo”. El franciscano Fray Antonio de Sevilla entendió este comentario como blasfemia y así se lo recriminó al rey. A la media noche se desató una tormenta y un rayo destruyó la cámara real. El monarca, apesadumbrado, reconoció su culpa retractándose públicamente.

Una vez reconstruido, los Trastamara mostrarían su predilección por el Alcázar enriqueciéndolo con nuevas obras, en la que intervinieron experimentados artesanos moriscos. Pero fue el Rey Don Felipe II quien quiso transformar la fortaleza en una residencia al estilo de El Escorial. Siendo una enorme obra que alteró totalmente el Alcázar, quedando con el aspecto actual.

Por la antigua fortaleza pasó gran parte de la historia de España, de aquí salió el 13 de diciembre de 1474 la princesa Isabel para ser coronada reina de Castilla. En el siglo XVI, una de sus torres, la de Juan II, se utilizó como prisión del estado para grandes personajes. En la capilla del Alcázar, en el año 1570, se celebraron los esponsales de Felipe II con doña Ana de Austria.

palacio-la-granja.jpgLa provincia de Segovia es sumamente rica en la variedad de sus monumentos y paisajes  (yo digo: ES FANTÁSTICA), en lo que se refiere a los primeros, citemos “la Granja”, maravillosa sucesión de palacios, jardines y fuentes. Es creencia muy extendida la versión de que el Rey Felipe V, primer Borbón en España, añoraba los jardines de  Versalles y quiso hacer algo semejante. El Marqués de Lozoya tiene una opinión distinta, al mantener que se trata de una leyenda errónea. Según él, lo que realmente sucedió fue que el Rey, muy devoto, intentó refugiarse en un retiro campestre, como Carlos I en Yuste, y con ese fin compró en 1720 a los jerónimos del Parral de Segovia, una granja, o convento rústico, transformándolo en un palacio, de tipo austriaco entre cuatro torres.

pedraza-segovia.jpgPedraza, otra población cargada de historia, Señorío de los Herrera y mas tarde de los Condestables de Castilla, es señalada como cuna del emperador Trajano. Rodeada de murallas con un castillo, se halla repleta de ruinas de iglesias, abundando las casas blasonadas. Hoy es una población de escasa vida, pero sumamente atrayente por su pasado.