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HUERTA

Linaje castellano, extendido por toda la Península, poseyó numerosas casas solares, independientes unas de otras. Una de las más antiguas casas de Huerta radicó en villa de La Guardia, en Toledo, y de ella procedió don Sebastián Huerta, que fué Secretario del Rey, de la Suprema Inquisición y Prontuario Apostólico.

El Secretario Huerta

Bajo la amplia nave del suntuoso templo que levantara a las religiosas de Santo Domingo de Silos el famoso Theotocópuli, en el que acreditándose como arquitecto, dejó también ilustres huellas de los mejores tiempos de su esperto pincel, se cobija una sepultura humilde, junto al coro de las religiosas, y sobre ella se alza un bonito retablo, que enmarca un lienzo de la Anunciación de Nuestra Señora, obra de Vicente Carducho, y cuyo altar es de lo mejor del templo.  Ostenta  este retablo a los costados sendos escudos, donde campea sobre oro un roble sinóple con dos lobos pasantes de sable.

El escudo es de un toledano tan ilustre como olvidado, dos Sebastián García de Huerta; y la sepultura, sobre la que se alza el retablo, es del Presbítero  D. Francisco de Huerta, Arcediano de Arenas, Capellán Mayor de este monasterio, amigo, Secretario y testamentario del célebre Deán D. Diego de castilla, a quien aquel sobrino, quiso levantar este monumento.

¿Quién era D. Sebastián, cuya memoria ha pasado olvidada para los escritores de Toledo?

Nacido el la villa de La Guardia, de esta provincia, fué bautizado en la iglesia parroquial en 1o. de Febrero de 1576. Hijo de Alonso García, del Romeral, y Barbola (Bárbara) de Huerta, natural de la mencionada villa, hubo muy pronto de trasladarse a Toledo, al cuidado de su tío materno D. Francisco. Pocos años estuvo Sebastián junto a su tío, pues hallándose éste en su lecho de muerte, otorgando testamento, en 4 de Diciembre de 1590, ante Ambrosio Mejía, recomendaba a su Albacea D. Luis de Castilla, Arcediano y Canónigo de Cuenca, a Sebastián de Huerta, “mi sobrino”, decía, “a quien yo he criado y doctrinado, para que le ayudasé en el estado en que quedaba de sus estudios, y honrándole y poniéndole en estado honroso, pues ha de quedar en mi lugar para favorecer a sus parientes y míos, como yo lo he hecho, que yo espero de él, no desconocerá la merced que se le hiciere, porque es virtuoso y hombre de bien.” Por otra cláusula del testamento establece una Capellanía en Santo Domingo el Antiguo  nombrando Capellán de ella a su sobrino Sebastián, de por vida, “para que a título de la dicha Capellanía se pueda ordenar, y si tuviera ocupación de no r3esidir en Toledo, provean la Capellanía como dicho tengo.”

Que D. Sebastián no fué ingrato y olvidadizo, lo demuestra, aun enmedio de los negocios graves que en el curso de su vida le distrageron, la sepultura y altar de que hemos hecho mérito.

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Este linaje probó su nobleza en la Orden de Santiago en el año 1700, en la de calatrava en 1694, y en la Real Audiencia de Oviedo en los años 1773, 1793, 1795, 1816, 1824, 1831 y 1832.
Sus armas: En campo de oro, un árbol de sinople, y un lobo al natural, andante, al pié del tronco; bordura de gules, con cuatro torres de oro.

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