LOZANA

Lozana. Se tiene por una verdad cierta e hstóricamente innegable que no pasaban de cien caballos ni de mil peones las bizarras e intrépidas tropas con que Pelayo emprendió su heróica  resistencia contra las innumerables huestes africanas que a principios del siglo VIII, como formidable nube de langostas, cubrieron nuestra Península. En la para siempre memorable  sierra de Covadonga fué donde tuvo principio la serie de sus brillantes y gloriosas victorias; y allí fué, según la crónica, donde nació el noble apellido Lozana, pues uno de los principales guerreros, al ver el arrojo y denuedo con que todos peleaban y el estrago que causaban a los moros, como atónito exclamó: !Que lucha tan lozana! Y de ahí le quedó por alcuña o apellido el nombre Lozana, que conservaron sus descendientes, procurando al mismo tiempo sostener y aumentar la nobleza e hidalguía que heredaron de su esclarecido ascendiente. En tiempo del rey Don Fernando el Santo floreció y llegó a la elevada dignidad de arzobispo de Sevilla Don Ramón de Lozana; y un hermano suyo, llamado Iván Pérez de Lozana, se distinguió por su esfuerzo y valor en varias batallas contra los moros.
Las armas de este ilustre linaje son: Escudo de plata y cuatro fajas de azur filetadas del mismo metal y de sable; bordura de plata con siete armiños de este sable.

Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España
Por D. Francisco Piferrer
Tomo III, página 138, Num. 1296
Madrid, 1857.