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Mérida – Escudo Heráldico

Es este un escudo de la Heráldica Geográfica, ya que corresponde a la ciudad de Mérida, en España.

Mérida. Ciudad situada en una colina, en las riberas del caudaloso Guadiana, sobre el cual tiene una hermosa y sólida puente, cuya primitiva construccion se atribuye á Trajano. Corresponde á la provincia de Badajoz, audiencia de Cáceres y diócesis de San Marcos de León, capitanía general de Estremadura y es cabeza de partido judicial.
Se considera como población muy antigua; pero nada consta con certidumbre, ni aun el nombre que llevaba antes de la dominacion de los romanos. El emperador Ocataviano Augusto, despues de concluida la guerra de España, en año 23 antes de nuestra era, estableció sus soldados eméritos cerca del río Ana, repartiéndoles tierras en premio de sus dilatados servicios; y como no es regular que escogiese para este objeto un territorio enteramente desierto y despoblado, se conceptúa que existia ya allí una poblacion, la cual fué así restaurada y engrandecida. Sus nuevos pobladores la llamaron Emérita Augusta, en honor de Augusto, quien la declaró colonia del derecho itálico; por cuyo privilegio sus moraores era como nacidos en Italia, libres, francos y exentos de pagar censos y tributos al imperio romano.
Dominaron reyes godos esta ciudad, desde Eurico hasta Rodrigo, por espacio de 248 años, en cuyo tiempo se restauraron muros y puente por órden del rey Ervigio. Entrando los moros en España, fué una de las ciudades que mas se resistieron, haciendo sus habitantes en defensa de la patria memorables proezas, acaudilladas por el famoso capitan Saracus.

Tienen por armas: En escudo rojo un muro con dos puertas entre dos altas torres, y encima la imágen de Santa Eulalia.

El texto anterior esta fielmente tomado del Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España, de Francisco Piferrer. (1857)
Es la razón por la que encontrarán una ortografía diferente a la actual y muy posiblemente los datos de la ciudad no correspondan a la actualidad.

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Heráldica Geográfica de Oropesa


OROPESA.- Sobre un monte, compuesto en gran parte de piedra pizarra, está la villa de Oropesa, en la provincia de Toledo, audiencia de Madrid, capitanía general de Castilla la Nueva, partido judicial de Puente del Arzobispo y diócesis de Avila.
Pocos nombres de pueblos ofrecen una estructura mas propia de la lengua castellana  que la de Oropesa, y sin embargo, pocos nombres son en su origen mas ajenos que este a dicha lengua. Sin duda las dos voces oro y pesa son propias y castizas de nuestra lengua; pero aplicadas al pueblo que nos ocupa, pierden toda significación, porque ni hay allí minas de oro ni pesa mas que otro pueblo relativamente la villa de Oropesa. Y sin embargo, creemos que se funda únicamente en este nombre lo que se lee de una doncella cautiva rescatada  a peso de oro, lo cual fué sin duda también motivo para dar a esta villa por armas una balanza con una doncella en su  platillo y oro en el otro, tanto cuanto pesa dicha doncella; algunos pretenden lo contrario, que la villa tomó el nombre de Oropesa con motivo de las mencionadas armas; pero de todos modos nombre y armas, según esta doctrina, se fundarían  en la leyenda del expresado rescate, que no tiene en su apoyo ninguna prueba  positiva; siendo mas verosímil que el nombre haya sido motivo y fundamento de las armas y la leyenda. Volviendo, pues, al origen ó etimología del nombre Oropesa, en las antiguas lenguas orientales la radical or equivale a monte, y las radicales pe, pec, pes, pex y otras variantes análogas, equivalen a cima ó punta. No nos parece pues inevrosímil que esta villa tuviera en un principio por nombre Orpés u otro  muy parecido, equivalenta a cima del monte, y es muy fácil y natural la transición de Orpés en Oropesa.

a continuación les agrego el link de Fuenterebollo, en donde encontrarán mas sobre la villa de Oropesa.

http://www.fuenterrebollo.com/Heraldica-Piedra/oropesa.html

HUELVA

HUELVA

Dicen que Hércules , hijo de Zeuz y Alomena, habitó estas tierras, que fue rey de una raza de gigantes y que Huelva fue el escenario de las fabulosas hazañas del héroe mitológico.

Mitología al fin… lo que si está históricamente comprobado es que los primeros pobladores de Huelva fueron turdetanos, túrdulos y tartesios. De estos últimos poco se sabe, solo de acuerdo a algunas leyendas, que mencionan que constituyeron una gran cultura unida a la de la fabulosa Atlántida, probablemente se trató de una gran colonia de la grandiosa isla del océano. Nada en concreto puede afirmarse al respecto.

Los fenicios, llegaron a tierras de Huelva en un principio en busca de comercio y posteriormente en busca de metales preciosos, en la isla de Saltés construyeron un templo en honor de Hércules, pasando después a la ciudad de Erbi (la primitiva Huelva), donde entablaron relaciones con los tartesios, esto ocurría aproximadamente sobre el año mil antes de Cristo.

Bajo los fenicios la ciudad se llamó Onoba (que significa la fuerza de Baal), luego tras la derrota de los cartagineses la Onoba fenicia se transformo en la Onuba de los romanos, y a través del tiempo la ciudad fue ocupada por los pueblos germanovisigodos hasta que la invasión árabe de la península ibérica en el año 711, la cambió de nombre, convirtiéndose en Welba o Guelbach, hasta que finalmente en 1257, fue conquistada por el Rey Alfonso X, el Sabio.

Así fue que la Guelbach musulmana se transformó en la Huelva cristiana. Y en 1283 Alfonso X hizo donación de la ciudad a su hija Doña Beatriz, reina viuda de Portugal. Siendo despojada de este señorío por Sancho el Bravo, quien en el año 1293 hizo donación de Huelva a su camarero mayor, don Juan Mathe de Luna.

huelva-diego-l-de-haro.jpgA la muerte de este, el Rey Fernando IV entregó la villa de Huelva a don Diego López de Haro, pasando no muchos años mas tarde, a don Alvaro Méndez de Guzmán, y en 1371 pasó a don Hernando de Bearne y doña Isabel de la Cerda. En 1435 la villa de Huelva pertenecía a Alonso Pérez de Guzmán, y años mas tarde pasando al matrimonio de don Juan de Guzmán con doña María de la Cerda, de tal forma que volvía al señorío de los Cerda, pasando finalmente al señorío de los Medina Sidonia, quienes la conservaron hasta la supresión de los señoríos, en el año 1811.

Con el descubrimiento de América, Huelva queda inscrita en la historia, por los injustamente olvidados, el piloto onubense Alfonso Sánchez quien diera valiosos informes a Cristobal Colón y mas tarde con la inapreciable ayuda de los hermanos Pinzón, sin la cual Colón no hubiera descubierto América ni tierra alguna. Los verdaderos protagonistas de la gesta fueron Martín Alonso Pinzón y Vicente Yañez Pinzón, ambos marinos onubenses.

Felipe IV en el año 1658, como muestra de su afecto, declaró a Huelva “libre y exenta de leva y saca de gente para la milicia”. Mas tarde en el siglo XVIII fue elevada la ciudad a cabeza de partido.

huelva-c-colon.jpg Un terremoto ocurrido en 1755, casi destruye la ciudad, pero esta supo renacer, haciendo honor al lema de su escudo “Portus maris et terrae custodia”.

Huelva es el mar y vive para el mar, y al mar le debe su pasado y el mar constituye su presente y su futuro, siendo la pesca el capítulo más importante de su economía. En la producción minera Huelva es la tercera en España, sin dejar de ser el mar su personalidad mas acusada por lo que se le llama “la ruta del marisco”, las mas importantes capturas de sardina se consiguen en Isla Cristina y Ayamonte, por lo que existe allí una importante industria consevera.

En La palma del Condado se dice que estuvo el mítico Jardín de las Hespérides, y en él el mitológico Hércules.

Cerca de Huelva se alza la legendaria Niebla, con sus murallas y su Alcázar, que la convierten en la “Avila” andaluza. Su origen se pierde en la noche de los tiempos aunque parece ser tartesio.

LERIDA

LÉRIDA

         Es imposible fijar la fecha de la fundación de esta ciudad, sólo se sabe que es una población antiquísima poblada en sus orígenes por pueblos ilergetes. Se supone que comenzó a ser habitada en el período Neolítico.

         lerida-indibil-y-mandonio.jpgAl parecer el nombre original de Iltirda, fue dado por los ilergetes, según atestiguan documentos al respecto y restos arqueológicos. Fue aquí donde los “regulos” o jefes, Indíbil y Mandonio, se enfrentaron a poderío de Roma, organizando una confederación de pueblos del E. de la Península en contra del poder romano. Indíbil Rey de los Ilergetes liado con cartagineses se alzó contra los romanos en la batalla de Cissa en el año 218 a.d.C. donde Cornelio Escipión lo venció y expulsó de sus territorios. Mandonio murió en batalla luchando contra los romanos.

         Las luchas en estas tierras no habían terminado y en el año 49 se dio la derrota del caudillo Pompeyo ante las huestes de Julio Cesar. La paz romana trajo el engrandecimiento de la población, y su nombre original de Iltirna, pasó a ser el de Ilerda, luego obteniendo de Augusto la denominación de Tarraconense. La ciudad fue amurallada y se construyó un puente sobre el río para facilitar el paso de las huestes romanas. Lo que ahora es calle Mayor, en aquel tiempo fue Vía Augusta, bordeada de templos y palacios.

         Tras la dominación visigoda, Lérida fue conquistada por los musulmanes  y durante los siglos IX y X se convirtió en la ciudad principal de la frontera  de Al-Andalus. Su situación geográfica fue la causa de que tuviera que resistir los ataques de las huestes cristianas al mando de los condes de Pallars y Ribagorda. lerida-ramon-de-berengner.jpgDurante el siglo XI Lérida, junto con Fraga se constituyó en reino musulmán independiente, continuamente hostilizado por sus vecinos cristianos, hasta que el conde Ramón de Berengner IV la conquistó en el año 1149, pasando a formar parte de sus dominios catalanes.

         En 1264 el rey Jaime I reguló el régimen local  con el establecimiento del Consejo de la Paheria y posteriormente Jaime II estableció un Estudio General de la ciudad.

          Vino después une época de desastres, iniciada por un período en que el hambre hizo presa de la población, esto en 1333, ante las malas cosechas, con la consecuencia de enfermedades que llevaron a una pavorosa epidemia de peste en 1348, con la secuela del saqueo de la coiraca judía aunado a un sin número de conflictos sociales.

         La paz no llegaba a Lérida, ya que se vio abocada a una guerra civil al apoyar al príncipe Viana en su disputa con su padre Juan II, a quien le reclamaba sus derechos sobre Navarra y Cataluña, lo que trajo como consecuencia que el rey al sentirse vencedor tomó una tremenda represalia contra la ciudad, destrozando monumentos y haciendo demoler las murallas romanas, además de esto hizo demoler  mas de cuatrocientos edificios.

         Era necesaria la reconstrucción, pero Lérida se vio privada de muchos brazos laboriosos debido a la expulsión de los judíos de España que se dio en 1492, agravada la situación aún mas por que pocos años después se  dio la expulsión de los moriscos, lo que trajo problemas en la agricultura. Las catástrofes seguían, en los años 1589 al 1599 se desencadenaron nuevas pestes, al terminar estas siguió la guerra del Segadors,  lo que trajo la intervención de los tercios castellanos que llevaron a cabo una verdadera labor de depredación y para colmo la Naturaleza  intervino originando una pavorosa inundación en 1677.

         Todo lo anterior causó la quiebra del sistema productivo, lo que trajo como consecuencia la despoblación. Durante la guerra de Secesión, Lérida fue partidaria del Archiduque Carlos de Austria por lo que el francés Felipe V, ya rey de España, se vengó en la población, suprimiendo el régimen municipal y el Estudio General. Durante la guerra de Independencia, la Junta Suprema de Cataluña, se instaló en Lérida, por lo que el mariscal Suchet puso sitio a la ciudad, ocupándola.

         En Lérida han quedado huellas de su tormentoso pasado, se pueden apreciar restos de las antiguas fortificaciones construidas en la época romana, conocidas como las murallas de la Trinidad. De la Vía Augusta se conserva una piedra milenaria. Como símbolo del carácter leridano se alzan las magníficas estatuas de Indibil y Mandonio, obra de M. Sanmartí del año 1882 situadas delante del llamado “arco del puente” que da acceso a la ciudad, y como rasgos de su pasado árabe, se alza la Zuda, fortaleza de origen musulmán , considerado el monumento leridano más antiguo, que ya no es el original dado que el rey Jaime I lo reconstruyó en 1213 y 1276, alterando su primitiva construcción al substituir  sus artesonados y cubiertas de madera por bóvedas de piedra.         El callejón del Arco da acceso a las dos plazas que constituyen el verdadero centro de la ciudad, estas son la de la “Paheria” y la de San Juan, a la salida del citado callejón se encuentra la “pilá” del General, obra del siglo XVI que se utilizaba para fijar los bandos que la “Paheria” publicaba. Tratándose de edificios religiosos habremos de mencionar la Catedral vieja, que se comenzó en 1203 para consagrarse en 1278. A consecuencia de la guerra de Secesión la Catedral fue convertida en fortaleza y almacén de armas, en 1918 fue declarada monumento nacional. Su estilo es de transición del románico al gótico. La Catedral nueva fue construida en estilo neoclásico por Sabatini entre los años 1761 y 1781, en su interior aparte de otras obras de arte se encuentra una Biblia del siglo XII.

         Es el Ayuntamiento o Paheria, edificio de estilo románico de fines del siglo XII, en cuyo archivo se conserva el códice de la Constitución, texto de las leyes catalanas de principios del siglo XIV. El Museo Arqueológico, antes denominado Museo de Antigüedades, conserva materiales pertenecientes  a las culturas Paleolítica, Neolítica, Bronce, Hierro, Ibérica, Romana, Visigoda, Paleocristiana y Arábiga.

          Desde la pequeña colina de Gardeny se contempla toda la belleza de la huerta leridana, donde se libró la batalla entre las legiones de Pompeyo y las de Julio Cesar en el año 49 antes de Cristo. Atención aparte merece el sepulcro de Ramón de Tárrega, que vivió en el siglo XIV. Un mausoleo donde se  ven los escudos heráldicos de los Tárrega, coronados por dos leones que sostienen el vaso que contiene las cenizas del difunto.

         El sosiego, la paz y la calma son característicos de la zona de Las Garrigas, en la zona sur de la provincia y más aún. No es lo mismo describir que ver, y Lérida bien merece ser vista.

         Sugiero buscar y leer la historia sobre el conflicto entre Juan II y su hijo Carlos, príncipe de Viana.

La fantástica provincia de Segovia

Lo que se sabe sobre los primitivos habitantes de Segovia, es incierto y señalan a tribus de pastores y guerreros conocidas por el nombre de vacceas. Cuando los romanos penetran en la península, estas tribus, contrariamente a la actitud de otras ciudades que ofrecieron desesperada resistencia al invasor, tal como lo hizo Numancia. Al parecer desde un comienzo entablaron amistosas relaciones con los romanos, ya que no consta que se produjera ningún enfrentamiento entre romanos y vacceos. Los antiguos moradores de Segovia se negaron a prestar ayuda a Viriato en su lucha contra Roma, además llegaron a combatir contra él para expulsarle de su territorio.acueducto-de-segovia.jpg

Lo mas notable es que además del gigantesco acueducto, de 728 metros de largo y con una altura aproximada de  28.90 metros, no exista ningún otro recuerdo de la dominación romana. Probablemente para los romanos Segovia fue únicamente una ciudad militar, que lo que requería era solamente agua.         De la época visigoda y la dominación árabe, no es mucho lo que se  puede decir, según los escasos testimonios en el siglo III Segovia solo era una serie de aldeas más o menos próximas unas a otras.

Segovia se llega a considerar como ciudad bajo el señorío del conde Raimundo de Borgoña, yerno de Alfonso VII, sobre el año 1088. Al igual que la totalidad de las ciudades cristianas de aquella época, Segovia  estuvo constituida por tres barrios claramente diferenciados entre sí, el cristiano, el moro y el judío, por lo que resultó que la ciudad estuvo poblada por gentes de culturas muy distintas.

El Consejo de la ciudad era constituido por los caballeros de las casas nobles. Los más notables eran los aquellos correspondientes a las familias de Díaz Sanz y Fernán García, rivales entre sí, quienes en mas de una ocasión dirimieron sus rencillas a estocadas en plena calle. Siendo sus casas unos verdaderos castillos o fortalezas urbanas, donde vivían rodeados de sus criados y pajes, además de sus escuderos, quienes eran gente hábil en el manejo de las armas.

Corriendo el siglo XV, Segovia era una ciudad populosa (en relación a su época), llegando a convertirse en lugar predilecto de la Corte y habitual residencia de Juan II y Enrique IV.

Segovia, celosa de sus libertades contra las demasías del Poder Real, se entregó con entusiasmo al movimiento de los Comuneros, y ni aún cuando llegó la derrota, esta fue capaz de detener la pujanza industrial y mercantil de los segovianos, que vieron en el descubrimiento de América un  inmenso campo para la exportación de sus paños y distintas manufacturas.

alcazar-de-segovia.jpgAl referirse a Segovia es imposible no citar su Alcázar, la fecha de su construcción es quizás, a fines del siglo XII o comienzos del XIII. Probablemente lo haya iniciado Alfonso VII. Durante el reinado de Alfonso X, sin causa aparente, el edificio se derrumbó en buena parte, causando la muerte de numerosos caballeros y prelados, lo que dio origen a una leyenda:

Se dice que Alfonso X, el Sabio, dijo en cierta ocasión que de haberle consultado el Creador, “de otra forma fabricara el Universo”. El franciscano Fray Antonio de Sevilla entendió este comentario como blasfemia y así se lo recriminó al rey. A la media noche se desató una tormenta y un rayo destruyó la cámara real. El monarca, apesadumbrado, reconoció su culpa retractándose públicamente.

Una vez reconstruido, los Trastamara mostrarían su predilección por el Alcázar enriqueciéndolo con nuevas obras, en la que intervinieron experimentados artesanos moriscos. Pero fue el Rey Don Felipe II quien quiso transformar la fortaleza en una residencia al estilo de El Escorial. Siendo una enorme obra que alteró totalmente el Alcázar, quedando con el aspecto actual.

Por la antigua fortaleza pasó gran parte de la historia de España, de aquí salió el 13 de diciembre de 1474 la princesa Isabel para ser coronada reina de Castilla. En el siglo XVI, una de sus torres, la de Juan II, se utilizó como prisión del estado para grandes personajes. En la capilla del Alcázar, en el año 1570, se celebraron los esponsales de Felipe II con doña Ana de Austria.

palacio-la-granja.jpgLa provincia de Segovia es sumamente rica en la variedad de sus monumentos y paisajes  (yo digo: ES FANTÁSTICA), en lo que se refiere a los primeros, citemos “la Granja”, maravillosa sucesión de palacios, jardines y fuentes. Es creencia muy extendida la versión de que el Rey Felipe V, primer Borbón en España, añoraba los jardines de  Versalles y quiso hacer algo semejante. El Marqués de Lozoya tiene una opinión distinta, al mantener que se trata de una leyenda errónea. Según él, lo que realmente sucedió fue que el Rey, muy devoto, intentó refugiarse en un retiro campestre, como Carlos I en Yuste, y con ese fin compró en 1720 a los jerónimos del Parral de Segovia, una granja, o convento rústico, transformándolo en un palacio, de tipo austriaco entre cuatro torres.

pedraza-segovia.jpgPedraza, otra población cargada de historia, Señorío de los Herrera y mas tarde de los Condestables de Castilla, es señalada como cuna del emperador Trajano. Rodeada de murallas con un castillo, se halla repleta de ruinas de iglesias, abundando las casas blasonadas. Hoy es una población de escasa vida, pero sumamente atrayente por su pasado.

SORIA

SORIA

         Ramiro II, el Monje, cedió Soria a Alfonso VII de Castilla, pero en 1256 Alfonso X la dotó de un importante Fuero. A la muerte de Pedro I de castilla, Enrique de Trastamara, al que se habían opuesto los habitantes de Soria, le cedió al francés Beltrán du Guesclín, el innoble caballero que pronunció aquello de “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”, cuando viendo al bastado Trastamara debajo del Rey Don Pedro, agarró a este para colocarlo debajo y que así Trastamara pudiera apuñalarlo a placer. Los sorianos no estaban dispuestos a tener como Señor a semejante individuo, con lo cual el francés, que la había recibido gratis, hizo el negocio vendiéndosela al mismo monarca que se la había regalado.

         En 1330 fue sede de las Cortes convocadas por Juan I. Por su situación  geográfica fronteriza entre Aragón, Castilla y Navarra, y, sobre todo al albergar a una numerosa población judía, Soria se convirtió en un importante núcleo urbano dándose un importante desarrollo comercial. A partir de los Reyes Católicos, Soria inicia su declive y su decadencia motivada por la expulsión de los judíos ordenada por aquellos monarcas. Esto no fue exclusivamente en Soria, se dio en toda España, que entró en una fase de despoblación a partir de aquel suceso. Agregado a esto se inició la emigración de la nobleza a la corte, en el siglo XIII.

         Durante la guerra de Independencia, organizó un regimiento, dispuesta a enfrentarse a los invasores franceses. Ocupada por las fuerzas napoleónicas, la ciudad fue saqueada y virtualmente arrasada, con un incendio que redujo a cenizas a más de trescientos edificios.

         catedral-de-burgo-de-osma.jpgEsto es en si la breve historia de Soria. Pero su pasado de esplendor se revela en las numerosas muestras de románico, exposición de arte que perdura a través de los siglos, a Soria se le llama “La ruta del Románico” y así es. Menudean las iglesias, las colegiatas y como broche de oro, la magnífica Catedral de Burgo de Osma. Además existe también la Soria de los palacios, baste con citar al de los condes de Gómora. La ciudad entera es un monumento.

         Antonio Machado, sin ser soriano, cantó a Soria  y las mas hermosas páginas de su obra están dedicadas a la ciudad que tanto amó.

“En las esperanzas y en la melancolía

de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva  

¡Tierra del alma toda, hacía la tierra mía

por los floridos Valles mi corazón te lleva!            Transcurre el río Duero pasando por tierras sorianas hasta llegar a la villa de Almazán, de su pasado conserva restos de murallas romanas Alfonso “el Batallador” quiso rebautizar esta ciudad llamándola Placencia, lo que no prosperó subsistiendo el nombre de Almazán. Es una villa donde las iglesias románicas, algunas del siglo XIII, alternan con los palacios. En las primeras ninguna como la de san Miguel en la Plaza Mayor, uno de los monumentos románicos mas importantes de la provincia. Y respecto a los palacios fuerza es citar al de Altamira cuya parte más antigua data del siglo XV.

         Siguiendo el curso del Duero se llega a la villa de Berlanga, dominada por un magnífico castillo, siendo su principal atracción su colegiata, edificada en 1526, en estilo gótico. Más al sur se encuentra la ermita de San Baudilio, de estilo mozárabe, de principios del siglo XI, el más antiguo santuario de la provincia.

         Burgo de Osma es una las más antiguas sedes episcopales de España, fundada en la época visigótica. En su actual catedral existió un templo mucho mas modesto, románico,  a principios del siglo XII. Sería en vano hablar de las bellezas de esta catedral; hay que verla.

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